El menú es el dato, no el guion
El bot no repite un texto escrito hace meses: lee el menú actual. Cambias un precio en el panel y la siguiente persona que pregunte recibe el nuevo, sin que nadie reescriba nada.
chatbot para restaurantes
En un restaurante la pregunta que más se repite no es qué hay de comer: es cuánto cuesta y si llegan hasta donde vive el cliente. Se contesta cincuenta veces al día, siempre igual, y casi siempre en la hora en la que la cocina está a tope. El problema de fondo es que la respuesta cambia — el precio de esta semana no es el de la anterior, y el menú del jueves no es el del domingo — así que ninguna respuesta guardada sirve mucho tiempo.
$69/mes
puesta en marcha en 10 días hábiles
El bot no repite un texto escrito hace meses: lee el menú actual. Cambias un precio en el panel y la siguiente persona que pregunte recibe el nuevo, sin que nadie reescriba nada.
Un pedido con modificaciones lo cierra una persona. El bot filtra las preguntas repetidas y te entrega la conversación cuando empieza a valer tu tiempo, que es el único momento en que debería sonarte el teléfono.
Nadie manda su ubicación antes de saber si le llegan. El bot responde por el nombre del sector, como se pregunta de verdad, y solo pide dirección exacta cuando ya hay pedido.
Puede armarlo y pasártelo listo, pero el cierre lo hacemos con una persona a propósito. Un automático empujando un pedido con cambios pierde más ventas de las que ahorra en tiempo.
Es el caso para el que está pensado. El menú vive en el panel, no dentro del bot: editarlo es escribir, no reprogramar.
No, funciona sobre tu WhatsApp actual. Pero el menú publicado en una web propia sí ayuda: es lo que Google puede leer, y el bot y la web comparten la misma fuente de precios.
Esta página cuenta lo que cambia para un caso concreto. Las condiciones, el proceso y lo que no incluye están en Chatbot con IA.